Los acantilados de la Región Autónoma de Madeira son un elemento paisajístico emblemático, que atrae a millones de turistas cada año y define la identidad visual de la isla.
Sin embargo, estas imponentes formaciones rocosas presentan uno de los riesgos más complejos y dinámicos del territorio. La combinación de una orografía abrupta, geología volcánica, clima subtropical y una creciente presión humana transforma la belleza escénica de los acantilados en un desafío constante para la seguridad pública y la planificación.
El Servicio Regional de Protección Civil de Madeira advierte frecuentemente sobre comportamientos de riesgo, como la búsqueda de selfies en lugares peligrosos, recordando al público que "Una Foto no Salva Vidas" y "Si hay riesgo, ¡no arriesgue!".




