El Aeropuerto de Madeira, ubicado en la isla de Madeira, se encontró con condiciones meteorológicas adversas, con informes de fuertes vientos cruzados.
Estas condiciones presentaron un desafío considerable para los pilotos durante las maniobras de aterrizaje y despegue.
La situación requirió una pericia significativa y una mayor atención por parte de las tripulaciones y el control del tráfico aéreo para garantizar la seguridad de las operaciones.