El presidente del Gobierno Regional, Miguel Albuquerque, defendió al Gobierno de la República, criticando lo que calificó como "ruido político" constante en el debate nacional.
Albuquerque argumentó que la percepción de una crisis generalizada en Portugal no se corresponde con la realidad económica y social del país, señalando el crecimiento económico, la reducción del desempleo y el control de la deuda pública como indicadores positivos. Sugirió que este ambiente político beneficia a los partidos que buscan capitalizar el descontento, pero reconoció las dificultades de comunicación del gobierno.
Aunque reconoce problemas puntuales en áreas como la vivienda y la salud, Albuquerque rechazó la idea de una crisis estructural, reiterando que el crecimiento económico de Portugal está por encima de la media europea. También expresó su confianza en el ministro de Administración Interna, negándose a cuestionar su desempeño.