El ejecutivo municipal de Funchal ha sido objeto de críticas, incluidas las de ecologistas y antiguos concejales, debido a la demora en la resolución de problemas en el centro de la ciudad. Se han señalado cuestiones como las aceras desgastadas, la limpieza del mobiliario urbano dañado, el desatasco de los sistemas de drenaje de aguas pluviales, la recogida de basura y el estado de los jardines.
Los servicios municipales justifican los retrasos por la vasta extensión del municipio y la gestión de prioridades operativas en el espacio público. Sin embargo, algunos consideran que el Ayuntamiento de Funchal ha acumulado problemas y ahora intenta resolverlos al mismo tiempo, causando evidentes molestias a los residentes y a quienes circulan por la ciudad.
La limpieza urbana, el lavado de calles y el mantenimiento de las aceras han sido el centro del debate. Para hacer frente a las dificultades, el ayuntamiento ha aprobado la contratación de 32 nuevos barrenderos urbanos, una medida vista como un esfuerzo para responder mejor a las crecientes quejas sobre la acumulación de basura y la falta de saneamiento regular.