Numerosas bocas de incendio antiguas repartidas por Funchal, Santa Maria Maior, São Pedro y Santo António se consideran reliquias históricas con una probabilidad extremadamente baja de estar operativas. Estas antiguas estructuras no son compatibles con las mangueras y lanza actuales de los bomberos, que exigen normas modernas y presiones diferentes.
Aunque algunos municipios optan por preservar estos monumentos como mobiliario urbano histórico, el informe sugiere que muchas de estas reliquias en Funchal carecen de un valor utilitario o estético significativo, pareciéndose a "trastos viejos". La inspección y el mantenimiento de estas bocas de incendio son responsabilidad del Ayuntamiento de Funchal, en colaboración con los bomberos, quienes deberían realizar inspecciones y reportar anomalías.
Mientras la región ha estado modernizando infraestructuras, como en São Roque y Santo António con nuevas inversiones en redes y depósitos de agua, la persistencia de material obsoleto plantea interrogantes sobre la gestión del patrimonio urbano y la eficacia de los sistemas de lucha contra incendios.