La expectativa de que Cristiano Ronaldo y Georgina Rodríguez pudieran casarse en Madeira atrajo a cientos de curiosos a la Catedral de Funchal el pasado sábado. La concentración de personas alimentó los rumores de una de las bodas más mediáticas del año.
Sin embargo, la ceremonia resultó ser el matrimonio de una pareja madeirense, residente en Francia, que eligió la isla para celebrar su unión. La información sobre la boda del futbolista fue desmentida, a pesar de los rumores publicados por la prensa británica que señalaban la Catedral y el Savoy Palace como posibles lugares.
Los invitados, incluidos amigos del novio, bromearon sobre la situación, señalando que se esperaría la presencia de seguridad para un evento de tal magnitud. La multitud, aunque decepcionada por no ver a celebridades internacionales, fue testigo de un momento significativo para la pareja local.