Rejas de aguas pluviales, calzadas y tapas de saneamiento deterioradas en zonas históricas con alto flujo turístico y residencial en Funchal se transforman en verdaderas trampas físicas. El estado de conservación en algunas áreas, como el Largo D. Manuel I, ha sido motivo de alerta, con fotografías que ilustran el peligro, incluida la presencia de un cochecito de bebé que resalta la degradación.
El Campo do Duque, históricamente una vasta área de terreno baldío o agrícola que sirvió de núcleo para la expansión urbana de Funchal, fue donado al Municipio en 1485. El espacio restante, frente a la Catedral de la Sé, llevó varios nombres a lo largo de los siglos antes de ser bautizado Largo D. Manuel I. La herencia manuelina es un importante símbolo histórico, y la falta de mantenimiento del espacio público es vista por ciudadanos e historiadores como una falta de respeto.
El Largo D. Manuel I es una zona de paso y encuentro frecuente para los turistas que visitan la Catedral de la Sé de Funchal. El pavimento en mal estado de conservación no agrada ni a visitantes ni a residentes, requiriendo atención para garantizar la seguridad y la imagen de la ciudad.