En enero de 2008, cuando el barril de petróleo alcanzó por primera vez los 100 dólares, la gasolina Euro 95 en Portugal costaba un promedio de 1,388 €/l, mientras que el gasóleo rondaba los 1,205 €/l.
Actualmente, con el petróleo WTI en torno a 78,84 dólares y el Brent a 83,48 dólares, los precios en surtidor en Portugal se acercan a 2,150 €/l para la gasolina 95 y 2,063 €/l para el gasóleo. Esto supone un aumento de aproximadamente el 55% para la gasolina y el 71% para el gasóleo desde 2008.
Esta discrepancia demuestra que la relación entre el precio del crudo y el precio final en surtidor no es ni directa ni proporcional. Factores como la refinación, el transporte, la fiscalidad y los márgenes comerciales, además de los márgenes de refino europeos cercanos a máximos históricos, influyen significativamente en el coste final para el consumidor.