El monumento a los combatientes, cerrado para limpieza y restauración el 11 de julio, permanece cerrado con los trabajos paralizados, generando descontento en la comunidad.
El espacio de homenaje colectivo, vallado y sin desarrollos visibles desde hace meses, está siendo objeto de una profunda restauración dividida en etapas. La primera fase implicó limpieza y estabilización, mientras que la segunda, iniciada a mediados de julio, incluye trabajos estructurales complejos como la fundición de una nueva corona de laurel en bronce y la reparación de la cruz.
Con la proximidad del Día del Armisticio (11 de noviembre), la ausencia de un monumento digno para los homenajes oficiales y la ofrenda de flores se considera una grave falla de planificación, dada su importancia simbólica para la memoria de los soldados madeirenses que perdieron la vida en la Primera Guerra Mundial.