El Papa Francisco dirigió un enérgico llamado para el fin de la violencia en diversas partes del mundo, expresando profunda preocupación por los conflictos actuales.
Su Santidad subrayó la necesidad de abrir caminos para el diálogo como la única vía para la resolución pacífica de disputas y la construcción de un futuro más sereno para todos.
El pontífice reiteró la importancia de la fraternidad y la comprensión mutua como pilares esenciales para superar la adversidad y promover la paz mundial.