La columna "Estepilha" informa sobre la falta de limpieza en áreas públicas y privadas de Funchal, como la Rua da Carreira, donde la cantería y los escalones de edificios comerciales presentan suciedad acumulada.
El texto subraya que el mantenimiento y lavado de los umbrales y escalones de los establecimientos comerciales son responsabilidad de los comerciantes, y que las normativas municipales exigen que mantengan el área de acera adyacente. La publicación lamenta la falta de fiscalización y la frustración ante una ciudad sucia, sugiriendo que el Ayuntamiento podría implementar premios y menciones de honor para incentivar la civismo urbano.
Se recuerda a una propietaria de restaurante de los años 90 que, por iniciativa propia, lavaba meticulosamente la acera frente a su establecimiento cada domingo, un ejemplo de civismo que, según el autor, no ha tenido seguidores.