Un estudio elaborado por la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA) entre 2002 y 2005 ya anticipaba el elevado riesgo sísmico en Caracas y La Guaira, señalando fragilidades estructurales que se reflejaron en la devastación causada por el reciente terremoto.
El informe final, entregado en marzo de 2005 al entonces presidente Hugo Chávez, alertaba claramente sobre la vulnerabilidad de la capital venezolana y las zonas costeras adyacentes, recomendando el refuerzo de las normas de construcción y la planificación urbana. Más de dos décadas después, el documento ha resurgido en las redes sociales, reavivando el debate sobre la falta de medidas preventivas.




