La ceremonia religiosa católica en honor a Nossa Senhora do Carmo tuvo lugar ayer, con una procesión por las calles de Funchal. El evento, al que asistieron muchos fieles, estuvo marcado por un momento de silencio y conmoción.
Tras la Eucaristía, presidida por el Vicario General, el canónigo Marcos Gonçalves, en la Iglesia del Carmen, los cristianos expresaron su amor y fe por la Madre del Monte Carmelo. La devoción a Nossa Senhora do Carmo es profunda en la Diócesis de Funchal y la fiesta se celebra anualmente con entusiasmo.
Una tradición histórica asociada a esta devoción es el uso del Escapulario de Nossa Senhora do Carmo, un símbolo de gran significado y protección mariana para la comunidad carmelita y otros cristianos.




