El Instituto Portugués del Mar y de la Atmósfera (IPMA) ha actualizado los criterios para la emisión de avisos meteorológicos de tormenta. El cambio tiene como objetivo hacer que los avisos sean más representativos de los peligros y los impactos asociados a estos fenómenos.
La evaluación ya no se basa únicamente en la predicción de descargas eléctricas, sino también en otros fenómenos severos que pueden acompañar a las tormentas, como precipitaciones intensas, fuertes ráfagas de viento y granizo. La nueva metodología analiza conjuntamente la distribución espacial y temporal de las descargas eléctricas y las características de los fenómenos meteorológicos asociados.
Los niveles de aviso se han detallado: el aviso amarillo considera tormentas con lluvias fuertes (10-20 mm/h), granizo (<2 cm) y ráfagas de viento (70-90 km/h). El aviso naranja abarca fenómenos severos con lluvias muy fuertes (20-40 mm/h), granizo (≥2 cm) y ráfagas (≥90 km/h). El nivel rojo se reserva para fenómenos extremos con lluvias muy fuertes (≥40 mm/h), granizo de gran tamaño y ráfagas muy destructivas.