Jardines de coral, bosques submarinos de algas pardas y rayas amenazadas están entre los hallazgos de una expedición científica de cinco semanas por las aguas de Madeira. La expedición Madeira Ocean exploró hábitats marinos alrededor de Madeira, Porto Santo, las islas Desertas y el monte submarino Seine, hasta profundidades de unos 1.000 metros.
Los resultados preliminares, presentados el miércoles, incluyen densos jardines de coral frente a Porto Santo, en los lugares conocidos como Jardim de Ariel y Rocha de Sebastião, y bosques de algas pardas entre 80 y 100 metros de profundidad. También se registraron más de cinco especies de rayas catalogadas como vulnerables, amenazadas o en peligro.
El coordinador científico, João Canning-Clode, afirmó: «Los primeros resultados indican que la protección funciona». Advirtió, sin embargo, de que se vieron muy pocos tiburones y de que varios ecosistemas vulnerables necesitan conservación. El informe científico completo se espera a comienzos de 2027.
