Una evaluación del Programa de Desarrollo Rural de la Región Autónoma de Madeira (PRODERAM 2020), correspondiente a la ejecución hasta finales de 2018, ha identificado varias debilidades y resultados por debajo de lo esperado en objetivos estructurales.
Los principales fallos señalados incluyen la insuficiente renovación generacional, con baja adhesión de jóvenes agricultores debido a factores como el reducido interés por la actividad, el pequeño tamaño de las explotaciones y las dificultades estructurales. El programa también tuvo un impacto limitado en la creación de empleo, contribuyendo más al mantenimiento de la actividad existente que a la creación de nuevos puestos de trabajo.
Además, las medidas de innovación, formación y asesoramiento agrícola tuvieron una ejecución prácticamente nula, con poca demanda de servicios de asesoramiento. La organización de productores también resultó débil, sin candidaturas a concursos para la creación de agrupaciones, lo que limitó la capacidad de negociación y la escala de los agricultores. La valorización de productos y la adhesión a regímenes de calidad también fueron puntos débiles, con la excepción del apoyo a la agricultura ecológica.