Los hogares portugueses poseen 89.100 millones de euros en ahorros pasivos, lo que frena el crecimiento económico. Un estudio de Revolut revela una pérdida anual de 220 euros de poder adquisitivo por cada 10.000 euros ahorrados, ya que la inflación supera los tipos de interés de los depósitos.
El estudio destaca la falta de educación financiera y la inercia como barreras principales. Más del 44% de los encuestados desconoce el impacto de la inflación en sus ingresos, y seis de cada diez portugueses nunca han cambiado de banco para obtener mejores tipos. La fragmentación financiera, con el uso de múltiples aplicaciones, también dificulta la inversión.
Si este capital se invirtiera en mercados diversificados, podría inyectar 6.300 millones de euros anuales en la economía, generando ganancias potenciales significativas para las familias.