La isla, con una población de 5.200 habitantes, ha declarado que "el turismo masivo nunca será nuestra opción". Esta decisión refleja una estrategia de desarrollo turístico centrada en la sostenibilidad y la preservación de la identidad local.
En línea con esta filosofía, la isla está frenando la construcción de nuevos establecimientos hoteleros. El objetivo es asegurar que el crecimiento del sector turístico no comprometa la calidad de vida de los residentes ni el paisaje natural de la isla.




