Tras el incendio rural de agosto de 2024, el Gobierno de Madeira adquirió drones profesionales para mapear áreas forestales con "niveles de detalle antes inalcanzables", indicó el Instituto de Bosques y Conservación de la Naturaleza (IFCN).
Esta inversión, que complementa los medios aéreos no tripulados existentes, es estratégica para reforzar la capacidad de respuesta en monitorización, recopilación de datos geográficos y evaluación de áreas de intervención. Los nuevos drones están equipados con cámaras térmicas, multiespectrales, fotogramétricas y sensores de escaneo láser.
El IFCN también probó el lanzamiento de semillas en áreas de difícil acceso mediante drones, aunque el modelo original de bombas esféricas resultó inviable. Un modelo rediseñado, con matrices en forma de disco, está en desarrollo. Además, se instalaron 2.746 metros de vallado y tres portones en las zonas afectadas por el incendio en Paul da Serra, con una inversión de unos 69.000 euros, para proteger los espacios en recuperación del pastoreo no ordenado.