Jennifer, de 36 años, enfrenta el inimaginable dolor de relatar la pérdida de sus dos hijos pequeños, quienes murieron sepultados tras un doble sismo en Venezuela.
La mirada de la madre, que envejeció en una mañana, refleja la profundidad de su sufrimiento mientras busca las palabras para contar una historia que ninguna madre debería tener que contar.
El reportaje completo sobre esta tragedia familiar se publicará en la edición impresa del Diário de Notícias da Madeira.



