La petición "Por la Salvaguarda del Modelo Urbano de Madeira", que busca limitar la construcción a un máximo de diez pisos, ha reunido 1.577 firmas, superando el mínimo necesario de mil para ser discutida en el parlamento regional.
El movimiento argumenta que los cambios legislativos que permitan edificios de 20 o más plantas no deben surgir de declaraciones puntuales o presiones económicas, sino de un amplio consenso social y técnico, respaldado por estudios independientes sobre los impactos urbanísticos, paisajísticos y ambientales.
Los promotores cuestionan la premisa de que los edificios más altos resultan en viviendas más baratas, citando otros factores como la demanda y la dinámica del mercado. Abogan por priorizar la rehabilitación urbana, la recuperación de edificios vacíos y la promoción de viviendas a precios controlados y alquileres asequibles.




