El presidente de Madeira, Miguel Albuquerque, ha sugerido que desarrollos residenciales más altos en partes de Funchal podrían ayudar a abordar la continua escasez de viviendas en la región.
Albuquerque identificó la escasez y el alto valor del suelo como los principales desafíos para la nueva construcción residencial. Como posible solución, propuso permitir edificios más altos en áreas con poco impacto visual, citando el área de Ajuda como capaz de albergar edificios de unos 20 pisos.
El presidente regional desestimó la idea de que la inversión en propiedades de lujo o el Alojamiento Local (AL) contribuyan a la dificultad de acceso a viviendas asequibles, calificándolas de "cuestiones falsas". Subrayó la importancia de no desalentar la inversión, que, en su opinión, genera actividad económica y beneficios más amplios para la economía regional. En cambio, abogó por centrarse en la expansión de la vivienda cooperativa, la recuperación de propiedades vacantes y el aumento de la oferta de vivienda pública.




