La diferencia entre los relojes usados por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva (PT) y el senador Flávio Bolsonaro (PL) durante un debate presidencial se convirtió en uno de los detalles más comentados del encuentro.
Lula lució un modelo de lujo de la marca suiza Omega, similar a una versión en oro y acero comercializada por unos 7.400 euros (aproximadamente 42.000 reales). Flávio Bolsonaro apareció con un reloj Casio G-Shock, de perfil deportivo y mucho más accesible, con un ejemplar similar vendido por unos 449 reales.
La discrepancia cobró relevancia en un debate marcado por discusiones sobre economía y costo de vida, sirviendo como un símbolo de la percepción de cercanía o distancia de la realidad que vive la mayoría de la población. La pregunta que queda es hasta qué punto el reloj en la muñeca de un candidato debe pesar en la evaluación de los votantes.
