Residentes y comerciantes de la Praça do Carmo, en Funchal, denuncian una creciente situación de inseguridad y abandono en el lugar. El espacio, antes emblemático, se ha convertido supuestamente en escenario de consumo explícito de drogas y alcohol, actos de vandalismo, insalubridad pública y comportamientos agresivos.
Estos ciudadanos afirman que la situación compromete la seguridad mínima de cualquier persona, afectando la accesibilidad básica y llevando a los comerciantes a cerrar más temprano y a los residentes a sentirse acorralados. Las intervenciones puntuales de las autoridades se consideran insuficientes, con responsabilidades que presuntamente se pasan entre el Ayuntamiento y el Gobierno Regional.
Ante la desesperación, surge el temor de que la comunidad local pueda formar "milicias" para garantizar la seguridad, una señal de alarma grave para la democracia. Se exige un plan de intervención integrado y permanente que combine policía de proximidad, refuerzo de la intervención social y de salud mental, y limpieza y reurbanización diaria.