La reciente discusión sobre la tasa turística en Madeira ha puesto de manifiesto una aparente disparidad de trato entre los municipios.
Mientras Funchal se beneficia de una exención, Porto Santo se enfrenta a la aplicación de esta tasa, lo que genera dudas sobre la uniformidad y los criterios que sustentan la decisión.
Esta situación suscita un debate sobre la estrategia turística de la región autónoma y el impacto diferenciado de las políticas en sus diversos municipios.