Un plan de senderismo por las levadas de Madeira se canceló tras una lesión de rodilla de una compañera de viaje. En su lugar, el viaje se convirtió en una ruta en coche con base en Funchal.
Desde la capital, la autora recorrió el sur y el este de la isla, con paradas en el Museo del Plátano, en Ponta do Sol y en Câmara de Lobos, donde se degustó pescado fresco y poncha. En el este, los acantilados de Ponta do Bode y el mirador de Guindaste ofrecieron paisajes muy distintos.
El relato subraya lo fácil que es recorrer la isla en una hora de trayecto desde Funchal, combinando cultura local, gastronomía y paisajes llamativos.