La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica que resulta de una alteración del sistema inmunitario que acelera la renovación de las células de la piel. Se caracteriza por parches rojizos, piel seca y escamosa, y picazón, apareciendo frecuentemente en codos, rodillas y cuero cabelludo, pudiendo también afectar las uñas.
Es crucial desmentir la idea de que la psoriasis es contagiosa o está relacionada con la falta de higiene. La condición no se transmite por contacto físico y puede manifestarse a diferentes edades, con períodos de empeoramiento y control de los síntomas. Existen varias formas de la enfermedad, incluyendo la psoriasis en placas, la psoriasis guttata y formas que afectan áreas específicas, algunas de las cuales pueden ser más graves y requerir evaluación médica.
Factores como el estrés, infecciones, traumatismos, tabaquismo, alcohol y sobrepeso pueden desencadenar o agravar los brotes de psoriasis, aunque los desencadenantes varían individualmente. A pesar de ser una condición crónica, existen tratamientos eficaces para controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida de los pacientes.
