El Día Internacional contra los Ensayos Nucleares, que se conmemora el 29 de agosto, tiene como objetivo alertar sobre las graves consecuencias de las pruebas de armas nucleares, incluida la contaminación radiactiva, la destrucción ambiental y los impactos duraderos en las poblaciones.
Establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2009, la fecha recuerda el cierre del polígono nuclear de Semipalatinsk en Kazajistán en 1991. Cientos de pruebas se llevaron a cabo allí por la antigua Unión Soviética entre 1949 y 1989, causando graves problemas de salud y degradación territorial.
Desde la primera prueba nuclear en 1945, se han realizado más de dos mil pruebas en todo el mundo. La prohibición total de las pruebas se considera esencial para detener el perfeccionamiento y la proliferación de armas nucleares, aunque el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares, adoptado en 1996, aún no ha entrado plenamente en vigor.
Esta fecha sirve como un llamado a la responsabilidad colectiva en un contexto de tensiones geopolíticas, abogando por el desarme y la protección de la salud pública y el medio ambiente, vitales para la supervivencia humana.