Argentina consiguió la victoria sobre Cabo Verde por 3-2, imponiendo su mayor experiencia y profundidad individual. A pesar de la derrota, la selección caboverdiana salió con la cabeza alta, demostrando organización, coraje y momentos de resistencia competitiva.
El encuentro tuvo fases de equilibrio, sobre todo al principio, antes de que Argentina asumiera el control con más posesión y capacidad para explotar los espacios. Cabo Verde adoptó un enfoque pragmático, cerrando los caminos centrales y limitando los espacios para los creativos argentinos, obligando al equipo sudamericano a buscar soluciones por los pasillos y jugadas a balón parado.
A pesar de la diferencia de talento individual, Cabo Verde demostró personalidad y dejó la imagen de un conjunto competitivo, capaz de disputar fases del partido contra una selección de primer nivel. El resultado final reflejó la superioridad argentina, pero la buena respuesta caboverdiana fue notada.




