Un raro brote de malaria ha afectado a seis trabajadores del aeropuerto de Frankfurt, con dos muertes confirmadas. Las autoridades sanitarias alemanas califican el incidente de excepcional, considerando como hipótesis más probable la llegada de un mosquito transmisor a bordo de un avión procedente de una zona endémica.
Los primeros casos se registraron a principios de julio. La malaria, transmitida por mosquitos del género Anopheles y no por contacto humano, ha llevado a un aumento de la vigilancia sobre posibles vectores importados por vía aérea. La posibilidad de que un insecto sobreviva a un vuelo y pique a los trabajadores se considera rara, pero no imposible en grandes infraestructuras aeroportuarias.
Las autoridades subrayan que se trata de una situación inusual y contenida, sin indicios de transmisión sostenida fuera del aeropuerto. El caso pone de relieve cómo las grandes infraestructuras globales pueden ser puntos de entrada inesperados para riesgos biológicos, aunque el impacto práctico para la población de Frankfurt se considera reducido.