En Cabo Verde, la necesidad de garantizar el sustento está llevando a un número creciente de mujeres a participar en la extracción ilegal de arena.
Esta práctica, aunque ilegal, es vista por muchas como la única forma de obtener ingresos para sus familias. La extracción de arena es una actividad peligrosa que conlleva riesgos tanto para la salud de las mujeres como para el medio ambiente, contribuyendo a la erosión costera y la degradación de los ecosistemas.