El Gobierno ha vuelto a situar los coches eléctricos en el centro de su política ambiental, con ayudas de hasta el 80 % del precio de compra para hogares con bajos ingresos, además de incentivos para la población general. La medida se presentó como un paso para descarbonizar el transporte y aliviar la factura del combustible.
Un artículo de opinión publicado por Funchal Notícias sostiene que la electrificación es inevitable, pero advierte de que subvencionar la compra no basta. Sin electricidad asequible, una red preparada, suficientes cargadores y precios previsibles, quienes viven en pisos sin plaza de aparcamiento fija siguen dependiendo de puntos públicos escasos, caros o poco fiables en varias zonas.
El texto subraya además que, para muchos hogares de menor renta, el problema prioritario es la pobreza energética, y que la transición requiere inversión en renovables, almacenamiento, tarifas justas y transporte público sólido.