Dinamarca quiere prohibir la cría de los llamados «pollos turbo», aves seleccionadas para crecer a un ritmo extremadamente acelerado, y presiona a la Unión Europea para que la medida se adopte en todos los Estados miembros. La propuesta surge tras un documental televisivo que reveló prácticas ilegales en granjas avícolas danesas, como alargar la iluminación para que las aves coman casi sin interrupción.
El principal objetivo es la línea Ross 308, muy empleada en la producción intensiva de pollo. Estas aves pueden pasar de unos 50 gramos al nacer a unos dos kilos en 33 días, mientras que las razas tradicionales necesitan entre 46 y 63 días. Los defensores del bienestar animal advierten de que este crecimiento puede sobrecargar el esqueleto y los órganos, provocar problemas en las patas y aumentar la mortalidad. El ministro danés de Bienestar Animal, Christian Rabjerg Madsen, defiende una prohibición primero nacional y luego europea. La iniciativa aún no ha sido evaluada jurídica ni económicamente.
En Portugal, casi todo el pollo que se vende en los supermercados procede de líneas similares. El Gobierno afirma seguir de cerca el debate europeo. Una prohibición tendría costes para productores y consumidores, y una medida solo danesa podría eludirse con importaciones. La Comisión Europea prepara una revisión de la normativa para finales de 2026.
