La reciente tragedia en Nepal, ocurrida el 26 de agosto de 2026, fue causada por el colapso de un glaciar, y no por un sismo como se supuso inicialmente. El Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS) confirmó que el evento generó una señal sísmica equivalente a un terremoto de magnitud 5.2.
Este incidente subraya la pérdida masiva de hielo a nivel mundial. Desde 1976, los glaciares han perdido aproximadamente 9176 Gt de agua, con una aceleración significativa en la última década. Esta disminución es una consecuencia directa del calentamiento global, que ha aumentado la temperatura media del aire en 1.44 °C desde tiempos preindustriales.
Las emisiones antropogénicas de CO₂, que superaron las 38 Gt en 2025, contribuyen significativamente a este calentamiento. La concentración de CO₂ en la atmósfera es ahora aproximadamente un 52 % superior a los niveles preindustriales. Las proyecciones indican que para finales de siglo, entre el 66 % y el 79 % de los glaciares podrían desaparecer, dependiendo del aumento de la temperatura global.