El Estado portugués ha anunciado que ayudará a las familias más necesitadas a comprar vehículos eléctricos, con una aportación que puede llegar al 80 % del valor.
La medida ha sido objeto de críticas, sobre todo por la capacidad real de estos hogares para recargar los coches. Se señalan la falta de garaje o de punto de recarga en casa y la escasez de cargadores públicos libres.
Queda por aclarar cómo se pagará el 20 % restante, así como el seguro, los impuestos y la electricidad.