La Oficina del Gobierno sueco ha decidido bloquear, a partir del 26 de octubre, el acceso directo a las versiones en línea de ChatGPT y Claude en los ordenadores de trabajo de sus empleados. La medida pretende reducir los riesgos de seguridad asociados a compartir información sensible con servicios de inteligencia artificial no contratados por el Estado.
La restricción abarca el Regeringskansliet, que apoya al primer ministro y al Gobierno, incluidos los ministerios. No se trata de una prohibición general de estas herramientas en Suecia, sino que se aplica solo a los equipos gubernamentales por preocupaciones de protección de datos.
Los funcionarios son orientados hacia Microsoft Copilot, que sigue autorizado tras una evaluación de seguridad. Parte del personal mantiene el acceso a los modelos a través de Intric, una plataforma interna contratada por el Gobierno con mayores garantías.