Un total de 210 vuelos sufrieron retrasos y 18 fueron cancelados en Portugal, afectando a los aeropuertos de Lisboa y Madeira.
Estas interrupciones causaron considerables inconvenientes a los viajeros y afectaron las operaciones del tráfico aéreo.
Las razones específicas de estos problemas generalizados no estuvieron claras de inmediato, pero provocaron importantes desafíos operativos.




