El presidente del JAD Madeira, Gonçalo Margarido, ha alertado sobre las dificultades que enfrentan los jóvenes madeirenses para adquirir o alquilar una vivienda en la Región, un problema agravado por la disparidad entre los bajos ingresos y los elevados precios inmobiliarios.
Margarido señaló que, a pesar del deseo de muchos estudiantes de permanecer en la isla tras finalizar sus estudios, la falta de oportunidades de empleo con remuneración digna y los prohibitivos costes de la vivienda obligan a muchos a buscar mejores condiciones de vida en el extranjero.
Con un valor medio de tasación bancaria de viviendas que alcanza los 2.598 euros por metro cuadrado y un salario bruto mensual medio de 1.543 euros, la adquisición de una casa se convierte en un objetivo lejano. Incluso ahorrando el 30% del salario neto, se necesitarían muchos años para comprar una casa de 80 a 100 metros cuadrados, cuyo coste puede oscilar entre 208.000 y 258.000 euros.
Los precios del mercado de alquiler también se consideran desproporcionados, con un estudio (T0) en Funchal que puede costar entre 900 y 1.000 euros al mes, y un apartamento de una habitación (T1) entre 1.100 y 1.300 euros.
Esta situación lleva a muchos jóvenes a posponer su independencia y la construcción de un proyecto de vida autónomo, permaneciendo en casa de sus padres hasta bien entrados los treinta. El JAD Madeira hace un llamamiento a una gestión más rigurosa de los recursos públicos y a una mayor inversión en el desarrollo regional, cuestionando la prioridad dada a proyectos como el nuevo campo de golf y el nuevo casino. La organización aboga por la creación de mejores oportunidades de empleo, salarios más altos y condiciones más favorables para la adquisición de viviendas, considerando la permanencia de los jóvenes como fundamental para la sostenibilidad económica y el desarrollo futuro de la isla.
