La reciente certificación de Madeira como destino turístico sostenible ha reavivado el debate político en la Región Autónoma. La diputada del Partido Socialista, Sílvia Sousa Silva, criticó al Gobierno Regional por promover una imagen de liderazgo internacional en sostenibilidad, basada en criterios que considera selectivos y desajustados a la realidad.
Las críticas se centran en indicadores como la gestión de residuos, donde la cantidad depositada en vertedero por persona no refleja la eficiencia real, y la metodología de la evaluación externa, que podría no ser representativa. También se plantearon preocupaciones sobre la calidad de las aguas de baño y problemas concretos como la acumulación de residuos en senderos, en contraste con la imagen promovida.
La oposición argumenta que la sostenibilidad se utiliza más como marketing territorial que como eje político, con una dependencia excesiva del turismo. El Gobierno Regional, por su parte, defiende la solidez del proceso de certificación y las medidas implementadas.

