La isla de Madeira se enfrenta a una importante crisis hídrica debido a la ausencia de lluvias constantes.
Esta situación está afectando gravemente a la agricultura local, con muchas cosechas en riesgo de perderse, y afecta al exuberante paisaje verde por el que la isla es conocida.
Las autoridades y los residentes observan con preocupación la evolución de la sequía, esperando un alivio en las condiciones meteorológicas.
