Dos ejemplares de pino de Damara (Agathis robusta), árboles nativos de Papúa Nueva Guinea introducidos en Madeira en el siglo XIX, fueron talados en el interior del Palacio de San Lorenzo, en Funchal.
Los árboles, que podían alcanzar entre 30 y 50 metros de altura, presentaban riesgo de caída hacia la Avenida Arriaga debido a la falta de sustentación de las raíces, poniendo en peligro el patrimonio edificado. Dictámenes técnicos favorables a la tala fueron emitidos por entidades como el Instituto de Bosques.
El corte de los árboles se realizó en el contexto de las obras de rehabilitación civil del palacio, presupuestadas en unos 2,3 millones de euros, centradas en la recuperación de cubiertas y problemas estructurales. La operación se llevó a cabo con seguridad.