El Núcleo Regional de Quercus ha alertado sobre la elevada dependencia de Madeira respecto al exterior para su abastecimiento alimentario, subrayando la vulnerabilidad de la región ante una potencial crisis alimentaria global.
La asociación ecologista defiende una mayor apuesta por la producción agrícola regional, considerando que el cambio climático y los conflictos internacionales pueden agravar la inseguridad alimentaria. Quercus critica la destrucción de terrenos agrícolas para la construcción de campos de golf, como en Ponta do Pargo, y cuestiona planes para nuevos desarrollos en Faial y Porto Santo.
La organización defiende la protección de los suelos con aptitud agrícola frente a la presión inmobiliaria y la construcción de campos de golf, abogando por la preservación de estos recursos como reserva estratégica para la autonomía y resiliencia de la isla.