El Ayuntamiento de Funchal ha confirmado la existencia de unas 400 unidades de vehículos abandonados en las calles de la ciudad, con una concentración notable en las parroquias de São Martinho, Santo António, São Pedro y São Roque. Sin embargo, fuentes locales y observaciones sugieren que el número real podría ascender a miles.
El proceso de retirada y desguace de estos vehículos es lento debido a trámites legales burocráticos que protegen el derecho a la propiedad privada. La legislación exige que se notifique a los propietarios y se les dé un plazo de 30 días para retirar el vehículo, incluso si presenta signos de deterioro y lleva más de un mes estacionado. La falta de espacio en los depósitos municipales y los costes asociados a la gestión de residuos y servicios de grúa externos también contribuyen a la lentitud en la resolución de esta situación, que afecta la imagen urbana y transmite una sensación de abandono.