Las Embarcaciones de Alta Velocidad (EAV), popularmente llamadas 'narcolanchas', han sido objeto de crecientes incautaciones en la costa portuguesa, con un incidente reciente ocurrido en aguas de Madeira. Estas embarcaciones, definidas técnicamente por el Decreto-Ley n.º 43/2026, suelen medir entre 8 y 14 metros y están equipadas con múltiples motores potentes.
Las EAV son cruciales para el narcotráfico debido a su velocidad, que puede superar los 150 km/h, y su maniobrabilidad, lo que dificulta la intercepción. Además del transporte directo de drogas, algunas narcolanchas funcionan como apoyo logístico, transportando combustible y suministros para operaciones de larga duración en alta mar. Las incautaciones de combustible asociadas a este tipo de apoyo se han disparado en Portugal en 2026.