Los navegantes que utilizan el astillero de la marina de Porto Santo han expresado su descontento con las nuevas normas impuestas por el concesionario.
Un navegante español relató un accidente causado por la falta de luz en el astillero, lo que plantea preocupaciones sobre la seguridad y la higiene. La privación de servicios básicos como agua y electricidad se estaría utilizando como presión para que los propietarios abandonen las instalaciones.
Se ha aconsejado a los navegantes afectados que presenten quejas formales ante la Delegada de Salud de Porto Santo, la APRAM (autoridad concedente), la Capitanía Marítima y la Policía Marítima, o a través del libro de reclamaciones físico o electrónico.