Con la llegada del verano y el aumento del tiempo en las playas, son comunes los baños en el mar y los momentos de ocio. Sin embargo, las aguas de Madeira también pueden presentar imprevistos, como las picaduras de medusas (aguas-vivas) y carabelas portuguesas.
Las medusas, con su cuerpo gelatinoso en forma de hongo y finos tentáculos, liberan toxinas que causan dolor al contacto con la piel. La carabela portuguesa, a menudo confundida con una medusa, es un organismo que flota en la superficie con una bolsa azulada o violácea característica. Sus tentáculos, que pueden alcanzar varios metros, causan picaduras muy dolorosas, similares a quemaduras.
Los síntomas comunes incluyen ardor, dolor intenso, enrojecimiento, aumento de la temperatura de la piel, ampollas y picazón. En personas sensibles, pueden ocurrir reacciones alérgicas graves. En caso de picadura, lave la zona con agua de mar (sin frotar), retire los tentáculos con guantes o pinzas y aplique calor. Evite el agua dulce, el alcohol o el amoníaco. Busque atención médica si el dolor persiste o los síntomas empeoran.