Porto Santo, en Madeira, está frenando la expansión de nuevas unidades hoteleras para priorizar la sostenibilidad del sector turístico, el principal motor económico de la isla.
La municipalidad pretende promover el destino como un "refugio de los sentidos", advirtiendo que la isla tiene límites y la presión humana es un factor crítico. El alcalde Nuno Batista afirmó que "el turismo de masas nunca será nuestra opción", prefiriendo un modelo de turismo organizado y sostenible.
Se han aprobado proyectos municipales por valor de 16 millones de euros, centrados en la mejora de la calidad de vida, la recuperación del patrimonio y la sostenibilidad ambiental, con poca construcción de nuevas infraestructuras. En 2025, Porto Santo registró 134.731 huéspedes en unidades hoteleras, con una fuerte preferencia por el turismo nacional.



