Porto Santo está priorizando la sostenibilidad en su sector turístico, buscando activamente frenar la construcción de nuevas unidades hoteleras. El objetivo es promover la isla como un refugio de los sentidos, en lugar de apostar por el turismo de masas.
El alcalde Nuno Batista advirtió que la isla tiene límites y que la presión humana es la principal preocupación. Señaló que la construcción de más hoteles a lo largo de la playa, cada uno requiriendo alrededor de 500 empleados, consumiría un espacio considerable.
El municipio, que abarca aproximadamente 43 kilómetros cuadrados, ofrece oportunidades para modelos de turismo organizados y sostenibles. El ayuntamiento ha aprobado 16 millones de euros en proyectos dentro del marco comunitario 2030, centrados en mejorar la calidad de vida, la restauración del patrimonio y la sostenibilidad ambiental, con escasa construcción de nuevas infraestructuras.




