El grupo parlamentario del PSD visitó la zona de rent-a-car del Aeropuerto de Madeira para destacar las nuevas normativas que rigen esta actividad.
Los cambios buscan resolver problemas de ocupación del espacio público en zonas de alta presión turística, exigiendo que las empresas de alquiler de coches dispongan de plazas propias para estacionar los vehículos no alquilados, en un radio máximo de 15 kilómetros de su principal punto de actividad.
El nuevo marco también refuerza la identificación y responsabilidad de las empresas, exigiendo locales físicos y mostradores de atención. Aumenta el número mínimo de vehículos, mejora las condiciones de seguridad y permite un control más estricto de la flota, incentivando la transición hacia la movilidad sostenible, como el aumento de vehículos eléctricos.




