La regla del redondeo es un método de microahorro que asocia el ahorro a los gastos corrientes. En lugar de esperar a fin de mes para guardar el dinero sobrante, el ahorro se produce en el momento de cada compra.
El principio es sencillo: al realizar un pago, el importe se redondea al euro siguiente o a un múltiplo predefinido, y la diferencia se transfiere a una cuenta de ahorros. Por ejemplo, una compra de 3,60 euros puede redondearse a 4 euros, permitiendo ahorrar 40 céntimos.
La principal ventaja reside en la automatización y la creación de un hábito. Al ahorrar a medida que se gasta, resulta más fácil acumular una reserva financiera, un fondo de emergencia o financiar gastos futuros como vacaciones o material escolar.